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Descripción de un ventilador
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el mando para la selección del modo de ventilación. Las distintas modali-
dades de ventilación constituyen el factor más limitante cuando se describe
la dificultad de comprensión de la ventilación artificial, y es el factor más
utilizado para hablar de si es difícil el uso del ventilador. Con frecuencia, el
abuso de siglas complejas que no siempre describen la función que realizan
ha despertado poco interés o incluso aversión en los posibles utilizadores
del ventilador. También es cierto que no pocos autores hacen sus textos es-
pecialmente incomprensibles, quizá para mantener la ventilación mecánica
en el ámbito de la erudición.
La descripción de las modalidades se hace en otro capítulo, pero que-
remos recalcar aquí que gracias a los microprocesadores disponemos de
distintas formas de ventilación y es de interés conocer las diversas maneras
en que podemos ventilar a los pacientes. La mayoría de las veces nos será
suficiente una modalidad de sustitución total de la ventilación, como la
asistida-controlada, ya sea a volumen o a presión, y una modalidad de sus-
titución parcial como es la presión de soporte. No obstante, conocer otras
modalidades nos puede ayudar en casos concretos de pacientes difíciles de
ventilar.
La inspiración, en casi todas las modalidades, estará iniciada por el pa-
ciente. Esta interacción del ventilador con el paciente se centra en que la
administración de gas que realiza el ventilador, al suministrar la inspiración,
se coordina con el esfuerzo inspiratorio del paciente. Por el término inglés
trigger
, se denomina «disparo» al inicio de la inspiración por el paciente, o
directamente con dicho anglicismo. Éste es uno de los puntos más débiles de
los ventiladores, y no sólo el
trigger
inspiratorio sino también el espiratorio.
La fragilidad del
trigger
en los ventiladores no es tanto porque el sensor
de presión no sea capaz de medir bien una caída de presión, que es lo que
produce el esfuerzo inspiratorio del paciente en un circuito cerrado, ni por-
que no pueda medir bien el cambio en la magnitud de un flujo constante
en el circuito, cuando el sensor de
trigger
es de flujo en vez de presión, como
es el caso de la mayoría de los ventiladores actuales. El problema está en
la localización del punto de medida, que supone un retardo con respecto
al inicio del esfuerzo del paciente, al cual habrá que sumar el retardo en la
apertura de la válvula inspiratoria, una vez que se haya identificado que
la depresión o la caída del flujo es el inicio de un esfuerzo inspiratorio por
parte del paciente. Este tiempo de respuesta es una limitación importante
en los ventiladores, en especial cuando las demandas del paciente son muy
grandes. A efectos de parámetros a fijar, deberemos seleccionar un nivel de
trigger
que tenga la máxima sensibilidad sin que se produzca la activación