Página 29 - FVM

Versión de HTML Básico

Interpretación de los gases en sangre
29
metabólico o respiratorio del paciente. Debe recordarse que, a diferencia
del O
2
, el CO
2
se encuentra en la sangre disuelto, en forma de bicarbona-
to y combinado con proteínas. La cantidad de CO
2
disuelto depende de
su presión parcial y de su solubilidad, que es unas 20 veces superior a la
del oxígeno; sólo un 10% del CO
2
que llega por la arteria pulmonar está
disuelto. Cuando está en solución, el CO
2
pasa a formar ácido carbónico,
por una reacción lenta en el plasma pero rápida en el hematíe gracias a la
actuación de la anhidrasa carbónica. El ácido carbónico se ioniza con rapidez
sin precisar enzima y forma ion bicarbonato, que es la forma más abundante
de CO
2
en la sangre. Una pequeña porción se encuentra fijada a los grupos
amino de algunas proteínas, como la globina. Conocer estas características
propias del CO
2
es importante cuando se pretende calcular el contenido de
CO
2
en sangre, si bien es complejo y poco recomendable en clínica.
La existencia de depósitos de CO
2
tiene interés para estudiar la produc-
ción de CO
2
. Si se realizan manipulaciones que alteren el patrón ventilatorio
del paciente se modificará la eliminación de CO
2
, como ocurre cuando se
coloca una boquilla para recoger el aire espirado o se modifican los pará-
metros del ventilador. Tras estos cambios podemos obtener un aumento
transitorio en la producción de CO
2
, que no concuerda con el consumo de
oxígeno, por lo que es recomendable esperar unos minutos para conseguir
la situación de estado estable antes de realizar las determinaciones.
4 Mediciones no invasivas de los gases en sangre
4.1 Analizadores transcutáneos
Las propiedades del O
2
y del CO
2
de difundir a través de la piel permiten
utilizar electrodos diseñados para medir estos gases de forma transcutánea.
La difusión de los gases a través de la piel depende del flujo sanguíneo local,
que puede aumentarse con la vasodilatación de la zona mediante un aumen-
to de la temperatura. Los electrodos que se utilizan en clínica emplean una
temperatura de 43-44 ºC. El uso clínico de los medidores transcutáneos de
O
2
y CO
2
ha tenido un importante desarrollo en pediatría y escaso en los
adultos. Es posible que las limitaciones de su implantación en los adultos
se deban a su baja correlación con los gases arteriales, en especial en los
pacientes graves, y a la mala respuesta en situaciones de bajo gasto cardiaco.
Además, esta técnica no está exenta de efectos indeseados, ligados a lesiones
dérmicas por el calentamiento de la zona en que se aplican los electrodos,