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Capítulo 14
6.1 Ventilación manual
La opción más simple y tradicionalmente más utilizada es la ventilación
manual con bolsa autoinflable y oxígeno suplementario al 100%. Consti-
tuye una alternativa segura de ventilación cuando es aplicada por personal
experimentado, en pacientes con escasa alteración del intercambio gaseoso
y durante traslados de corta duración. Sin embargo, el volumen circulante,
la frecuencia respiratoria y la presión aplicada se desconocen, por lo que
existe el riesgo de hipoventilación, hiperventilación y barotrauma. Para re-
ducir estas complicaciones, puede medirse el volumen circulante con un
espirómetro portátil o monitorizar el CO
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espirado mediante capnografía.
6.2 Ventiladores de transporte
El uso de un ventilador portátil permite mantener un grado de ventilación
más constante que el conseguido con la ventilación manual, y además libera
al clínico, de modo que puede realizar otras tareas. Idealmente, un venti-
lador diseñado para el transporte debe proporcionar todas las modalidades
ventilatorias habitualmente utilizadas en la UCI (CMV, SIMV, PSV), aun-
que en general suele bastar con CMV y/o SIMV. Los controles para el vo-
lumen circulante y la frecuencia respiratoria deben estar separados (algunos
ventiladores poseen un mando de volumen minuto en lugar de volumen
circulante, pudiendo calcularse éste a partir del cociente entre el volumen
minuto y la frecuencia). El ajuste preciso de la F
I
O
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es opcional, ya que el uso
de oxígeno al 100% es aceptable y deseable durante el tiempo limitado que
dura el transporte. En cambio, la posibilidad de aplicar PEEP es esencial,
ya que a menudo se trata de pacientes con un importante deterioro de la
oxigenación. Otra característica fundamental es la capacidad para monito-
rizar la presión de la vía aérea, con el fin de poder detectar alteraciones de la
mecánica ventilatoria. Asimismo, debe contar con alarmas audiovisuales de
alta presión, de desconexión y de agotamiento de la batería (véase la tabla 9).
Los ventiladores de transporte pueden estar controlados neumáticamente
o ser electrónicos. Los ventiladores neumáticos tienen la desventaja de consu-
mir oxígeno en su funcionamiento, y es imposible predecir la duración de la
bala de transporte, por lo que deben conectarse a una toma de oxígeno central
al llegar al servicio receptor. Otro inconveniente de estos ventiladores es que
durante el transporte aéreo, a medida que aumenta la altura, se produce un
incremento en el volumen circulante y el flujo inspiratorio, un descenso en la