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Capítulo 14
3.1.1 Relación riesgo-beneficio
Antes del transporte deben sopesarse los riesgos demovilizar a un enfermo grave
frente a los posibles beneficios derivados de las exploraciones o intervenciones
que vayan a efectuarse fuera del ambiente de los cuidados críticos. La literatura
revela que en dos tercios de los pacientes que se trasladan al departamento de
radiología no se produce modificación de la actitud terapéutica. Por tanto, si
es poco probable que las pruebas o procedimientos realizados fuera de la UCI
vayan a alterar las estrategias de tratamiento, debe cuestionarse la necesidad
de movilizar al paciente y considerar su ejecución a la cabecera de la cama, en
particular en los pacientes inestables. Del mismo modo, la evacuación a otro
centro hospitalario sólo debe emprenderse cuando los recursos diagnósticos o
terapéuticos que el enfermo precisa exceden los medios disponibles en el hospi-
tal de origen y si los beneficios sobrepasan claramente los riesgos del transporte.
3.1.2 Coordinación y comunicación pretransporte
Antes de movilizar al paciente deben haberse establecido los objetivos del
transporte y tener preparados el equipo y el personal acompañante. La coordi-
nación previa con el departamento o institución que va a recibir al paciente es
esencial, con el fin de evitar retrasos innecesarios. En el caso de que un equipo
alternativo asuma el cuidado del paciente en el área de destino, la transferencia
de la responsabilidad en los cuidados deberá hacerse mediante comunicación
personal entre los miembros del equipo de transporte y los del departamento
receptor. Los traslados electivos deben retrasarse hasta que el paciente esté
estable, mientras que durante el transporte en situaciones de emergencia ha
de continuarse con todas las medidas de resucitación previamente iniciadas.
3.1.3 Personal de transporte
El objetivo del equipo de transporte es mantener al menos el mismo nivel de
cuidados, y preferiblemente aumentarlo. La cantidad y la cualificación del
personal acompañante dependerán del soporte necesario durante el traslado y
de la gravedad de la situación clínica del paciente. En general, un paciente con
ventilación mecánica debe ser acompañado por un mínimo de dos personas
adecuadamente preparadas y familiarizadas con el tratamiento de estos enfer-
mos, una de las cuales ha de ser un médico con experiencia en el manejo de