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Transporte del paciente con ventilación mecánica
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ascenso, la expansión del aire contenido en los frascos de sueroterapia da
lugar a un aumento de la velocidad de infusión, y puede incluso provocar
su rotura si el envase es de cristal. Por el contrario, en la fase de descenso el
volumen de aire en el recipiente se reduce, induciendo un enlentecimiento
del ritmo de infusión.
Del mismo modo, los cambios de presión barométrica asociados con la
altitud también se reflejan en los dispositivos que contienen aire en su inte-
rior, tales como el neumotaponamiento del tubo endotraqueal o la cánula
de traqueostomía, el globo del catéter arterial pulmonar o los balones de
la sonda de Sengstaken-Blakemore. Durante el ascenso, la presión del man-
guito del tubo endotraqueal aumenta, provocando una compresión excesiva
de la mucosa traqueal e incluso la rotura del balón, mientras que cuando
la aeronave desciende, la reducción de la presión se asocia a un sellado in-
adecuado de la vía aérea, por lo que debe ajustarse regularmente durante el
vuelo. La sustitución del aire por agua en el neumotaponamiento eliminará
estos posibles problemas durante el transporte aéreo medicalizado.
3 Principios generales del transporte
El transporte de un paciente grave ventilado mecánicamente significa «tras-
ladar la UCI con el paciente y no el paciente fuera de la UCI», y debe consi-
derarse como un proceso sistemático y adecuadamente estructurado en tres
fases bien definidas: preparación pretransporte, transferencia y estabilización
postransporte.
3.1 Fase preparatoria
El aspecto más importante del proceso de transporte es realizar una pre-
paración y una planificación adecuadas. En primer lugar, hay que hacer
un análisis cuidadoso de la necesidad del traslado, valorando meticulosa-
mente los posibles riesgos y beneficios. En segundo lugar, debe realizarse
una evaluación minuciosa de la situación clínica del paciente y conseguir
su estabilización, considerando no sólo las medidas terapéuticas que ac-
tualmente tiene, sino todo el equipo y la monitorización que es probable
que pudiera necesitar. En tercer lugar, hay que tener en cuenta el personal
sanitario acompañante, que dependerá de la gravedad de la enfermedad y
de la complejidad del equipo necesario.