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Capítulo 1
Hasta aquí hemos analizado algún ejemplo de las causas que pueden
condicionar una disminución de lo que hemos denominado presión mus-
cular para generar flujo inspiratorio. El otro componente de la fórmula es
la presión que necesitamos para desplazar el pulmón, que hemos abrevia-
do como Pel. Para el análisis que estamos realizando podemos simplifi-
car que todas las situaciones que condicionen una ocupación del espacio
pulmonar producirán un aumento de la dificultad en su desplazamiento,
haciendo al pulmón más duro, por lo que se necesitará más presión para
desplazarlo. Así, si el pulmón está lleno de pus, agua o sangre será más
difícil su desplazamiento y consumirá una mayor parte de la presión mus-
cular generada. Situaciones clínicas como la bronconeumonía, el distrés
respiratorio o el edema agudo de pulmón pueden ser un ejemplo. La si-
tuación que antes referíamos de atrapamiento de aire con su consiguiente
hiperinsuflación también condiciona un pulmón que consume gran parte
de la presión generada por los músculos inspiratorios, y queda menor
presión apta para generar flujo, lo que condiciona una incapacidad ven-
tilatoria o un aumento del trabajo respiratorio, al generar, si le es posible,
una mayor presión muscular.
4 Cómo mejorar el volumen inspirado en situaciones
de flujo inspiratorio inadecuado
En la fórmula simple que hemos utilizado para explicar de qué modo se ge-
nera la presión apta para generar flujo, a partir de la presión intratorácica que
producen los músculos inspiratorios y descontando de ésta la presión que se
consume en desplazar el pulmón, tenemos la presión subatmosférica que
condicionará el gradiente de presión para que se produzca el flujo inspiratorio.
Si el gradiente de presión es bajo, el flujo será bajo y no podremos aumentarlo
mientras esta presión inspiratoria intratorácica sea baja. Esta situación durará
el tiempo que dure la enfermedad que condiciona que la presión inspiratoria
apta para generar flujo no pueda ser mayor.
La única alternativa que tenemos para elevar el gradiente es aumentar el
otro componente de la fórmula (
P = PB – P V
.
), que es la presión atmos-
férica, la presión de la atmósfera del interior de la máscara que presurizamos
para el paciente o del interior del tubo hermético que le hemos colocado
en la tráquea. Este aumento de la presión, digamos que atmosférica para
la proximidad del paciente, de forma intermitente permitirá aumentar el
gradiente de presión y por tanto aumentar el volumen inspirado. Para con-