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Interrupción de la ventilación mecánica
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horas o menos se resuelve con éxito. De todos los pacientes ventilados que
llegan a la fase de mejoría y que cumplen los criterios de retirar la ventilación
artificial, en más del 70% podremos proceder a la extubación sin problemas.
Este porcentaje se observa en una unidad de cuidados intensivos general,
con reclutamiento de pacientes médico-quirúrgicos; cualquier modifica-
ción puede cambiar esta cifra, en especial si es una unidad monográfica
de respiratorios crónicos, donde se puede llegar a invertir la cifra. El resto de
los pacientes necesitará una recuperación progresiva de la respiración con
técnicas de sustitución parcial. De forma correcta, este grupo de pacientes
precisa una técnica de lo que se suele denominar con el término inglés
weaning
(destete).
2 Prueba de respiración espontánea
Como decíamos, en un grupo mayoritario de pacientes, una vez ha mejo-
rado la causa pulmonar o sistémica que produjo la insuficiencia respirato-
ria aguda que condicionó la ventilación mecánica, cuando la repercusión
orgánica de la enfermedad y de su tratamiento nos permite asegurar que
está en fase de estabilidad clínica, cuando el paciente incluso en ventilación
mecánica presenta un intercambio de gases adecuado (PaO
2
>60 mmHg
con F
I
O
2
≤0,4 o PaO
2
/F
I
O
2
>200 con una presión positiva al final de la es-
piración [PEEP] ≤5 cmH
2
O), cuando hemos interrumpido la sedación con
tiempo, el paciente no tenga dolor o esté controlado y mantenga un nivel de
consciencia que nos permita comunicarnos con él y explicar lo que vamos
a hacer, y esté confortable en posición semiincorporada, será el momento
de colocarle en «pausa», desconectado del ventilador y con un aporte de
oxígeno en el tubo endotraqueal mediante una conexión lateral en forma
de T (de ahí el nombre de esta técnica: pausa con tubo en T). El aporte de
oxígeno deberá ser algo superior (10%) al programado en el ventilador.
Esta desconexión, si el paciente la tolera, la prolongaremos de 30 minu-
tos a 2 horas, según las preferencias, si bien hay suficiente experiencia en
recomendar 30 minutos y no prolongar este periodo de intubación endotra-
queal, molesto para el paciente y con mayor dificultad para toser y proteger
la vía aérea. Transcurrido este tiempo, si constatamos una buena tolerancia
clínica, el paciente puede ser extubado (véase la figura 1).
Durante la pausa, el paciente estará en estrecha vigilancia clínica, con
monitorización de las frecuencias respiratoria y cardiaca, de la tensión ar-
terial y la oximetría de pulso, y antes de finalizar la pausa realizaremos una